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Beatriz SANCHEZ HITA , Grupo
de Estudios del Siglo XVIII (Universidad
de
Cádiz)
Mayo de 1808 en la Prensa Gaditana de la Guerra de la
Independencia.
De la Llamada a las Armas al Diseño de un Nuevo
Orden
Político
1
Résumé
De tous les symboles générés par la Guerre d'Indépendance celui du Deux mai est assurément l'un des plus connus. Mais l'image du peuple en armes luttant pour sa liberté a été utilisée à diverses fins et a revêtu différentes significations au fil du conflit. En ce sens on observe qu'à partir de 1811 où cette date s'institutionnalise, le Deux mai sera dans un premier temps utilisé par les libéraux comme emblème d'une liberté, garantie en 1812 par la Constitution, alors que les « serviles » passeront sous silence cette date si importante. En 1814 les choses changent. Le Deux mai est à nouveau utilisé par les libéraux afin d'inciter le peuple à prendre les armes pour sauver le système politique, alors que, dans le camp des « serviles », le souvenir des martyrs est mis à contribution afin de rappeler que ces héros s'étaient soulevés contre les Français, au nom de leur roi et de la religion.
Extracto
El Dos de Mayo es sin dudas uno de los símbolos más difundidos de los que se originaron durante la Guerra de la Independencia. Pero la imagen del pueblo en armas luchando por su libertad se empleó con diversos fines y se cargó de diferentes significados durante el conflicto. En este sentido se observa que, desde que en 1811 se produjese una institucionalización de la fecha, ésta será empleada por los liberales en un primer momento como emblema de una libertad que en 1812 garantizaría la Constitución, mientras que los serviles obvian tan señalado día. En 1814 las cosas cambian, y ahora vuelve a emplearse el Dos de Mayo para llamar al pueblo a las armas con el fin de salvaguardar el sistema político, en el caso de los liberales, al tiempo que en el lado de los serviles el recuerdo de los mártires y demás se utiliza para recordar que aquellos héroes se levantaron contra el francés por su rey y su religión.
Abstract
The Second of May is one of the most significant symbols originated during the War of Independence. But the image of the citizens in arms fighting by their freedom was used with diverse purposes and different meanings during the conflict. In this sense it is observed that since in 1811 an institutionalization of the date took place, it will later be used by the Liberals initially like emblem of a freedom, which in 1812 would guarantee the establishment of the Constitution; whereas the `serviles' omit the references to that date. In 1814 the things changed, and the Second of May was used once more to call the people to the arms with the purpose of safeguarding the political system, in the case of the Liberals, while the `serviles' used the memory of the martyrs and others as a reminder that that those heroes fought against the French and for their king and religion.
Texte intégral
La mención del Dos de Mayo trae a nuestra mente toda una serie de célebres estampas y de conceptos derivados de la carga simbólica que la fecha ha ido adquiriendo con el tiempo. En líneas generales, puede decirse que el referido día representa la determinación de la ciudadanía de levantarse de forma unánime contra las huestes napoleónicas. Ahora bien, la imagen del pueblo en armas con la que el Dos de Mayo ha pasado a la posteridad, aunque estuvo en la base desde un primer momento, corrió toda una suerte de interpretaciones, o mejor dicho de usos, durante la Guerra de la Independencia. Así, se utilizó tanto para llamar a la insurrección contra el francés, como para avalar el nuevo orden político gestado en ausencia de Fernando VII. Y es que, las circunstancias históricas se dejarán sentir en el significado que la fecha va adquiriendo, donde se notará igualmente la influencia del conflicto ideológico liberales-serviles, pues éste imprime ciertos valores a aquel día según sea empleado por unos u otros. La prensa como fuente primaria y privilegiada de información para el estudio de esta etapa ofrece gran número de ejemplos de la evolución del concepto y la creación del mito del Dos de Mayo. Esto hace necesario el acercamiento a ese ingente número de publicaciones aparecidas desde mediados de 1808 hasta mayo de 1814. En estos papeles podrá apreciarse cómo el alzamiento contra el dominio napoleónico acabará por convertirse en todo un proceso de regeneración del sistema político, que adquiere tintes de revolución cuando el retorno al absolutismo se convierta en una amenaza para las libertades conseguidas durante los seis años de conflicto y reforma social. El recorrido por esta transformación se aborda aquí a partir del análisis de las referencias al Dos de Mayo presentes en las publicaciones gaditanas que vieron la luz entre mayo de 1808 y el mismo mes de 1814. No obstante, como consecuencia del elevado número de periódicos surgidos en Cádiz y la Isla de León en esta etapa (fueron 74 las cabeceras que se tiraron o trataron de publicarse) 2 , me centraré de manera específica en el estudio de lo publicado en mayo en el lapso temporal indicado; aunque, eso sí, cuando resulte oportuno para clarificar las variaciones que se producen en la carga significativa del Dos de Mayo se recogerán las referencias al citado día hechas en otros momentos con el objeto de fomentar una conducta determinada. La llamada a las armas Nada más producirse la invasión, y casi con la misma vehemencia con la que se libraban las batallas, comienza a darse una verdadera guerra de pluma contra Napoleón y sus tropas. En estos momentos se va a producir una libertad de imprenta de facto al amparo de la que se editarán numerosos folletos cuyo objetivo primordial será la exaltación del patriotismo y la llamada al combate. De manera general proliferan las publicaciones que emplean la sátira feroz para encender los ánimos de los españoles ridiculizando tanto al enemigo como los estragos causados por sus envites. Basta ojear las páginas del primer tomo del monumental trabajo de Riaño de la Iglesia, recientemente editado, 3 para percatarse del volumen de impresos que se estamparon o se reimprimieron en Cádiz con este objetivo, a los que se sumarían muchos más sacados desde talleres de otros puntos del país, que también circularon allí. Por traer a colación aquí un famoso texto impreso en Madrid y que se difundió tanto en Cádiz como en otros lugares citaré el caso del Diario napoleónico de hoy Martes, aciago para los franceses y domingo feliz para los españoles Primer año de la libertad, independencia y dicha española, de la decadencia y desgracia de Bonaparte, del abatimiento de la Francia y salvación de la Europa, y último de la tiranía Napoleónica 4 . En este escrito puede apreciarse que siguiendo el modelo de los periódicos convencionales, que recogían en sus páginas el santoral, noticias de actualidad, anunciaba alquileres, pérdidas y hallazgos, amas de cría, o daban cuenta de la cartelera teatral, etc., comienza con la onomástica de San Napoleón para acto seguido señalar que: «No hemos hallado este santo en nuestro almanaque; pero es de creer se le coloque en él, así que nuestras tropas canonicen a Napoleón a sablazos». Más adelante y tras reseñar de forma jocosa la situación política en la que se encuentra la «Temperatura política de las principales naciones europeas» o el «Estado de la Francia» inserta toda una serie de anuncios entre los que llama la atención el que figura bajo el título de «Nodrizas», donde se precisa que Francia busca una nueva ama de leche al haberse deshecho España de esta perversa cría 5 . En este mismo texto se inserta a continuación esta fingida cartelera teatral: «En el gran teatro del mundo se representa la famosa comedia El Segundo Luzbel Napoleón Bonaparte , con mudanzas de teatro, vistosísimas decoraciones y tramoyas nunca vistas. Hace el papel de Luzbel o primer galán el bondadoso Napoleón, Godoy de traidor y de tercer galán, Dupont el gracioso, Murat el arlequín y tramoyista; Taillerant pinta las decoraciones y junto con Champagni y comparsa de senadores, mueve las máquinas del teatro. Habrá además dos operetas traducidas del italiano titulado (sic): la primera La hija de Escipión, y la segunda La sombra de Bruto; seguirá el entremés de fuisteis por lana y salisteis trasquilado, o los gabachos en la ratonera , concluyéndose la función, que se espera sea de la aceptación del respetable público, con un fin de fiesta, en el que la andalucita y la aragonesa bailarán el zapateado con suma soltura sobre las tripas del gracioso. Todo nuevo y de subida». Algunos de los escritos de los primeros meses del conflicto se llevaron a las tablas del teatro 6 para ponderar así su capacidad para llegar al público, tal y como sucede con la Canción patriótica cantada en el Teatro de Cádiz el 25 de Julio de 1808, cuyo estribillo dice así:
«A la
guerra, a la
guerra Españoles Rey, Patria y Religión, será en estos años una suerte de sagrada trinidad a la que se aluda de continuo para movilizar a la ciudadanía. Junto a estos escritos otras publicaciones se dedicaron a recoger los hechos más destacados y especialmente los éxitos conseguidos en los diferentes enfrentamientos, valgan como ejemplo de ello obras como el Breve compendio de lo ocurrido en la ciudad de Zaragoza desde el día 13 de junio en que se descubrió el Ejército francés, hasta el 14 de agosto en que abandonaron la empresa, huyendo precipitadamente [s. l., s. a.], o la Oda al Triunfo de Zaragoza (1808) de Cristóbal Beña. A juzgar por el tono de todos estos escritos parece que la victoria española sobre las huestes napoleónicas era un hecho irrefutable, algo que como sabemos dista mucho de lo que realmente se había iniciado en mayo de 1808, pues serían largos los años de ocupación, y en éstos, en los territorios libres, se iría dando cuerpo a un nuevo orden político con el que se quería modernizar el Estado y superar el Antiguo Régimen. En lo que se refiere de manera estricta a la producción periodística de los primeros meses de conflicto conviene destacar que, en la plaza gaditana, de manera inmediata no surgieron nuevos periódicos, y de los existentes dedicados a recabar en sus páginas información comercial principalmente: Diario Marítimo del Vigía, Gazeta del Comercio y Diario Mercantil de Cádiz, sólo el último alterará sus contenidos para informar sobre los avatares del conflicto. Hasta bien avanzado 1810 El Diario Mercantil será la publicación más estable y de mayor calado de las editadas en la plaza gaditana, lo que la convierte a su vez en la fuente principal de información para el intervalo comprendido entre mayo de 1808 y 1810; ya que ni el Diario Marítimo del Vigía , ni la Gazeta del Comercio (que episódicamente dará cuenta de sucesos políticos) cambian su modelo para adaptarlo a las nuevas circunstancias, algo que sí hace de la Bruère 8 , quien logra con ello afianzar un formato misceláneo y hacerse con una cartera considerable de abonados que acaso permitió la dilatada trayectoria que tendrá este título frente a otros. En estos años en el Diario Mercantil el tratamiento de las cuestiones de actualidad se presenta de una forma comedida, la noticia prima ahora sobre todo lo demás y no es demasiado frecuente la inserción de composiciones poéticas u otro tipo de escritos como más adelante sucederá. Todos estos textos, ya sea desde la mera información, ya desde la sátira más aguda, sirvieron para encender el patriotismo y fomentar el rechazo al invasor. A juzgar por el volumen de estos escritos la necesidad de ensalzar los ánimos y de motivar al pueblo para que repeliese al invasor fue destacada en un primer momento. Sin embargo, esta llamada irá decreciendo de manera paralela al influjo de las primeras victorias, pues andando ya en 1809 la expansión de los franceses por la Península era un hecho irrefutable. Esta situación a su vez provocará diversas reacciones, que van desde la aceptación de la ocupación y la valoración de ésta como algo positivo en tanto que permitirá la difusión del ideario ilustrado, a la oposición a la misma y la creación de un nuevo sistema. Como puede vislumbrarse, tras la explosión de patriotismo inicial, toda una amalgama de matices teñirán la política española, y éstos ineludiblemente se dejarán sentir en el significado del Dos de Mayo. No en vano, la fecha en un principio, será la de la heroica hazaña que dio comienzo a la insurrección contra la ocupación francesa, pero apenas si se empleará, o mejor dicho, no se utilizará más que otros eventos; sin embargo desde 1811 muy especialmente se convertirá en todo un símbolo. Hacia un nuevo orden político Así las cosas, y andando en el tiempo, Cádiz acabaría por ser uno de los pocos territorios libres y, lo más importante, el centro de la actividad política al instalarse allí las Cortes. Esto provocaría la concentración de políticos e intelectuales y favorecería la eclosión de una abundante y variada producción periodística en la que no tardaría en dejarse sentir el diferente posicionamiento que ante la nueva situación tomarían los partidarios de las reformas (liberales) y los que se mostraban reacios a aceptarlas (serviles). La prensa se convertiría así en una eficaz tribuna pública desde la que no sólo se informaba, sino desde la que se quería difundir una ideología concreta, que permitiese la creación de una opinión pública que garantizase los logros conseguidos o que por el contrario impidiese su consolidación. Esto hará que a lo largo de los diferentes títulos, surgidos desde finales de noviembre de 1810 en adelante, pueda observarse una distinta interpretación y valoración de los hechos más representativos del conflicto. Es aquí donde el recorrido por lo expuesto sobre el Dos de Mayo de 1808 cobra interés; para observar las variaciones y determinar como éstas se ven influenciadas por determinados acontecimientos se realizará en estas páginas un recorrido por lo publicado sobre ese día hasta 1814, cuando la monarquía absoluta vuelva a convertirse en el sistema de gobierno del país 9 . En este sentido, cuando nos acercamos a lo impreso en Cádiz desde 1810 en adelante, se hace evidente que la valoración de los acontecimientos de mayo de 1808 se va cargando de significados, y se empleará para justificar y promover una serie de actuaciones destinadas en su gran mayoría al mantenimiento del nuevo sistema de libertades, mientras que en otros casos se destacará la fidelidad mostrada por los españoles a su monarca Fernando VII con el levantamiento de 1808 y la necesidad de que una vez expulsado el invasor se retorne a la situación anterior. Todo esto hace que sea preciso distinguir varias etapas en la significación que para los españoles tendrá la fecha señalada. 1) El Dos de Mayo en la prensa gaditana de 1810 Durante mayo de 1810 no eran demasiados los periódicos que se estampaban en Cádiz, y de los que se editaban, sólo la Gazeta de la Regencia (que había empezado su andadura en la ciudad el 13 de marzo y que es continuación del periódico ministerial Gazeta del Gobierno que se tiraba en Sevilla hasta la ocupación de la ciudad) y el Diario Mercantil se destinarán a informar de la actualidad política. En estos dos títulos las referencias al Dos de Mayo se hacen de forma indirecta, pues en sus páginas se recoge lo publicado en otros impresos o bien se anuncia la venta de obras en las que se ensalzan aquellos acontecimientos y sus héroes. No obstante, a juzgar por los extractos, puede apreciarse cómo de manera general la fecha en cuestión comienza a erigirse en emblema de la libertad. En este sentido, en el Diario Mercantil de ese día existen varios anuncios de obras donde se rememora la fecha tales como: El día de la nación española o el Dos de Mayo , de Francisco de la Iglesia y Darrac, y una Proclama «dirigida a los españoles recordándoles la ferocidad francesa ejecutada el 2 de mayo en las personas de los madrileños, para excitar la execración de sus hermanos contra los sanguinarios satélites de Bonaparte». Estas obras volverán a anunciarse a lo largo del mes, e igualmente en el número del 15 de mayo vuelve a aparecer el anuncio de otra canción conmemorativa de la fecha titulada: Nueva Canción Patriótica del Dos de Mayo . La presencia de estos anuncios resulta sintomática de que aunque en la escasa prensa que por entonces circulaba en la ciudad no se hiciesen demasiados homenajes, sí que hubo abundante literatura en la que se vindicó el Dos de Mayo, contribuyendo con ello a dar fuerza a la carga simbólica de la fecha. Por su parte la Gazeta de la Regencia insertará durante el mes de mayo diversos textos en los que se insta a los españoles a no colaborar con José Bonaparte y a permanecer dispuestos para combatir a los franceses, al tiempo que se recogen otros escritos publicados en prensa en los que se conmemora el dos de mayo de 1808, como es el caso del aparecido en la del día 15 de mayo donde se reproduce un escrito aparecido en el Memorial militar y patriótico del ejército de la izquierda donde se exalta a Daoiz y a Velarde, así como a los madrileños que cayeron víctimas de las tropas napoleónicas y se reseñan las ceremonias hechas en la ciudad en conmemoración. Como puede verse las referencias al Dos de Mayo hechas en 1810 poseen una finalidad patriótica, que a la postre convertirá el reseñado día en un instrumento político más. 2) El Dos de Mayo en 1811. La institucionalización del mito En el año de 1811, siguiendo en parte el halo del patriotismo del que se había ido rodeando la fecha, se va a producir una institucionalización de ésta. En este sentido, en la sesión de Cortes del 1 de mayo el diputado aragonés José Aznárez recordó que la Junta Central había propuesto que en algún día de ese mes se honrase el levantamiento, y por ello propone que en adelante el día elegido para tal efecto fuese el 2 de mayo. Esta determinación será aprobada mediante un decreto, de este modo en los años sucesivos la conmemoración adquiere carácter gubernamental y también un mayor calado en la sociedad, contribuyéndose con ello a mitificar aquel día, convirtiéndolo en sinónimo de libertad. En el Diario de las Cortes se recoge al respecto lo que sigue:
«El Sr. Aznárez: No quería, Señor, singularizarme en recordar a V. M.
que
mañana es Dos de
Mayo. Día que es y será siempre el día grande de España, el cual se pronunciará
siembre con
tanto respeto como
admiración por todas las generaciones futuras, las cuales lo mirarán
como uno de los más
apreciables de su libertad,
gloria y heroísmo. Yo tengo muy presente que la Junta
Central, dándole la
importancia, dignidad y memoria a que es
acreedor, resolvió su perpetua
celebridad y solemnidad en uno de los
días de mes de Mayo, mediante un decreto que
publicó y circuló
a toda España, interesándola en la memoria, luto
y júbilo de tan señalado día. Yo, señor, espectador
que fui en Madrid de aquel día, lleno de luto y de no menor
gloria, no he podido resistirme a los impulsos de
mi
corazón, del cual es una efusión mi súplica actual,
reducida a que la nación española reunida en
las presentes Cortes
extraordinarias y generales, y teniendo
presente el indicado decreto de la Junta
Central, se digne confirmarlo,
sancionando su perpetua celebridad y
solemnidad, en virtud de nuevo
decreto de V. M., digno de su grandeza, sabiduría
y del heroísmo incomparable y
nunca bastantemente
celebrado de la nación española, el cual será testimonio más justo y
solemne de su soberano
aprecio,
y le dará el único realce que le falta.
Tal y como se había recogido aquí en la sesión del 2 de mayo se aprobó el borrador del decreto dado por Aznárez, al que por iniciativa de Capmany se añadiría otra medida para solemnizar el día, consistente en que éste se señale en el calendario como el de «conmemoración de los difuntos, y el primero de nuestra libertad» enlazando de este modo las ideas religiosas y patrióticas; algo que fue aprobado precisándose que en el calendario figure en letra cursiva: «Conmemoración de los difuntos, primeros mártires de la libertad española en Madrid». Sin dudas esta resolución hizo que en el referido año proliferasen las obras en las que se trataba de honrar tan señalada fecha. De todas, la más destacada será la estampada en los tórculos de la Imprenta Real titulada: «El Consejo de la Regencia/ a la nación española/ en el aniversario del dos de Mayo», obra que por encargo del gobierno redactó Manuel José Quintana. En este escrito se ensalzará el valor del pueblo español y se pondrán de relieve las barbaridades cometidas por los que vinieron allende los Pirineos y la determinación de los españoles de no amilanarse ante los ataques de éstos. Algunos de los pasajes más representativos de este escrito son los siguientes:
«Luce por tercera vez, españoles, el memorable día en que desde el fango de la servidumbre y
el
desaliento se elevó la nación a la majestad de independencia. […] ¡Dos de Mayo! El que al pronunciar
estas palabras
no sienta en su pecho todos los impulsos del valor y toda la consagración del patriotismo; el
que no se encuentre
animado a imitar las virtudes de aquel día, y no aspire con ansia a hacer florecer las
esperanzas que entonces se
sembraron, ése no se diga español, ni se llame patriota, ni ose alzar la frente
delante de los que amen la
gloria y la
virtud.[…]
Pero, ¿qué pasaba en la prensa?, cabría esperar que fuesen abundantes los escritos en elogio de los héroes del Dos de Mayo, pero esto en principio no siempre fue así. El Conciso en sus ejemplares del 3 y el 4 de mayo de 1811 se hará eco de lo decretado en las Cortes, pero no insertará otros textos en loor de las víctimas durante aquel mes, a diferencia de lo que hará en los años siguientes, donde dedicará un lugar destacado en sus planas a homenajear a los héroes de Madrid. Algo similar sucede en el Diario Mercantil, que siguiendo el decreto en los años siguientes publicará diversos escritos, pero que en 1811 parece pasar por alto esa fecha y centrarse en la evolución del conflicto y la reseña de otras noticias de actualidad. A diferencia de lo que sucede en éstos, el 2 de mayo de 1811 vería la luz pública El Semanario Patriótico nº LVI, que abre el ejemplar de este día con un extenso editorial en el que se comienza reseñando que no todas las revoluciones tienen por qué ser sanguinarias, para establecer a partir de esto que «si queremos, pues, ser más afortunados que nuestros mayores y evitar al mismo tiempo la anarquía; si no han de ser vanos y estériles tantos sacrificios hechos en esta época memorable, cimentemos nuestra felicidad sobre sólidas bases concurriendo al bien general del estado todas las clases de él con desprendimiento de sus particulares intereses», más adelante se precisa que «la verdadera libertad puede existir en una monarquía limitada con una buena constitución, y no hallarse en una república tiránica», seguidamente resumirá de este modo el objeto central de este artículo que no es otro que dejar claro que «los españoles, queremos ser libres sin ser republicanos; queremos reformas políticas, civiles y eclesiásticas sin trastornar los fundamentos de esta sociedad civil ni alterar la santa religión que seguimos y adoramos». Sin dudas, el contenido de este escrito del Semanario Patriótico resume en gran medida cuál era el sentir por esas fechas respecto del cambio político que se había ido gestando; en estos momentos la reforma del sistema político parece ser la base de todo el proceso, y ésta debe derivar necesariamente en la creación de una constitución y unas leyes que garanticen derechos y eliminen cualquier atisbo de abuso de poder, lo que lleva implícito el paso de una Monarquía Absoluta a otra Constitucional. Además de estos títulos en mayo de 1811 se tiraban en la ciudad otros de menor calado como el Zelador Patriótico (Finales de 1810 a Noviembre de 1811), la Gazeta de Cádiz (1 de febrero de 1811- antes del 11 julio de 1811), la Triple Alianza (29 de febrero-julio de 1811), el Robespierre Español (nº 1-nº 10, 21 marzo-20 junio 1811, Isla de León; nº 11-nº 29, 27 de septiembre-abril de 1812, Cádiz; nº 30 -nº 34, julio-agosto 1812, Cádiz), y el Duende Político (marzo-julio del 1811) 11 . A pesar de que cabría esperar que en estos papeles se festejase la fecha que aquí nos ocupa, no será así. Ahora bien, esto no quiere decir que las referencias a tan señero día no se encuentren presentes en los mismos. En este sentido vemos cómo en el nº 6 del Duende Político, tras poner en evidencia la pasividad mostrada por aquellos que permitieron la proclamación de José Bonaparte, se destaca la valentía de los habitantes de Madrid para tras esto concluir:
«La patria está
en peligro: Madrid perece
víctima
de la perfidia francesa. Españoles, acudid todos a salvarle. Mayo 2 de 1808.
El Alcalde de
Móstoles.
En el Robespierre Español nº XXIV vamos a encontrar igualmente una mención a lo decretado por las Cortes en el artículo «Infracción de la orden de S. M. del 5 de Mayo de 1811» fechado el 3 de enero de 1812, donde E. C. de G. denuncia que a pesar de haberse dado el decreto en ninguno de los calendarios de 1812 que ha comprado figura, como debería: « La conmemoración de los difuntos primeros mártires de la libertad española en Madrid ». Frente a esto en el ultraconservador Zelador Patriótico cualquier conmemoración queda relegada al silencio, anunciando ya la que será la tónica seguida desde las publicaciones conservadoras. La Triple Alianza tampoco inserta ningún escrito para honrar la fecha, y sólo trae a colación los hechos para reflexionar sobre si debe mantenerse en sus puestos a aquellos que mostraron lealtad al gobierno intruso, poniéndose a disposición de Murat y José después de que en el «memorable dos de Mayo dio Madrid la señal de libertad». Como puede observarse en 1811 no son demasiados los homenajes hechos a las víctimas del Dos de Mayo en la prensa, y casi exclusivamente el Semanario Patriótico (editado por Quintana), da comienzo al cuaderno del referido día con un texto en el que se mitifican los hechos. De aquí se desprende que la institucionalización de la fecha es una iniciativa política, tomada por las Cortes y solemnizada por la Regencia gracias a la pluma de Quintana, que no surge ni de la prensa ni de la opinión pública. Es por tanto una operación política para cristalizar un emblema de la libertad. Ahora bien, desde entonces se convertía de manera definitiva en una fecha señera e ineludible a la hora de solemnizar la libertad nacional y rememorar la heroicidad de aquellos que murieron por la misma. 3) El Dos de Mayo en 1812 y 1813. Consolidación del emblema y uso político La aprobación de la Constitución trajo consigo importantes modificaciones en el panorama periodístico, que en líneas generales podrían resumirse en una diversificación de la oferta, en una destacada incursión de la sátira en el tratamiento de las cuestiones políticas y en el recrudecimiento de la batalla dialéctica entre liberales y serviles. Todos estos elementos van a quedar reflejados en la interpretación dada al Dos de Mayo en los periódicos surgidos desde marzo de 1812. En éstos se observa cómo se va a efectuar un análisis de todos los cambios que se han producido y se pondera la necesidad de mantenerlos o de frenarlos, en función del color político de la cabecera. En lo que se refiere al mes de mayo de 1812 conviene indicar que no eran demasiados los periódicos que en esa fecha salían desde los tórculos de la ciudad, como consecuencia del destacado receso que tras decretarse la Constitución se iba a producir. Sin embargo, y a diferencia de lo que sucediese en 1811, las referencias al Dos de Mayo serán abundantes al haber quedado institucionalizado como un día de celebración. En este sentido puede observarse que todos los periódicos que vieron la luz en ese mes insertaron textos relativos a aquel evento, salvo en el caso de la Gazeta de la Regencia, que no sacó número en ese día y tal vez por esto no lo festejó. El Diario Mercantil abre su edición indicando en la cabecera que se trata de un día de fiesta nacional, para luego insertar dos sonetos 12 : Soneto
«¿Qué la heroica gente al
pálido
tirano
A
las víctimas del dos de
mayo
El Conciso de ese día también publicará una canción en elogio de los mártires, rubricado con lo que podría ser la inicial del nombre: L. 13 , cuyo estribillo dice así:
«De los mártires
fuertes de Mayo Unos días más tarde, el 7 de mayo, siguiendo con la tendencia a elogiar a los héroes del conflicto, se publicará un soneto dedicado al niño navarro Lorenzo Goñi que con sólo 14 años hizo prisionero a un húsar francés. Por su parte, El Redactor General 14 abre su número con un extenso editorial en el que dibuja en un estilo lacrimógeno lo que sucedió en Madrid aquel día, destacando la virtud de aquellos que derramaron su sangre para conseguir la libertad. El texto concluirá haciendo un llamamiento a todos los españoles para que se esfuercen en conseguir que el despotismo se destierre definitivamente del panorama político del país, para ello presenta a los propios mártires diciendo: «[…] El amor a nuestra patria, el respeto a nuestras instituciones, el odio a la tiranía nos hizo preferir la muerte a una vida degradada y afrentosa; nosotros hemos sido los primeros en sacrificarlo todo por sostener el honor patrio, y dejar a nuestros hijos la independencia que nos ganaron nuestros padres. De nuestra sangre brotará el fecundo árbol de la libertad, a cuya benéfica sombra no viven los esclavos, los cobardes y los malvados que posponen su bien al bien de la amada patria; no el temor ni la desconfianza os hagan desmayar en el camino de gloria que habéis emprendido; pelead… y mientras la victoria os corona, prevenid los desafueros del despotismo, limitando con prudencia y circunspección las facultades de los que os manden; no sea que degenerando la autoridad, que sólo puede darles la ley, en una dominación injusta y arbitraria os preparen otra vez los grillos que procuramos romper… La senda del honor y la prosperidad se os ha preparado por nosotros; no malogréis el don con que os brinda la Providencia; arrostrad con serenidad el embate de las desgracias; y levantad sobre vuestro valor y merecimientos el edificio augusto de la independencia y libertad española; acordaos que los pueblos que no aprovechan la ocasión de ser libres, son dignos del oprobio de la esclavitud». Ahora bien, frente a lo que sucede en las publicaciones mencionadas en las que será una constante el elogio de los mártires, en las cabeceras serviles que se tiraban en mayo de 1812: Diario de la Tarde y Censor General, se omite cualquier referencia a la fecha, a pesar de que en 1811 se había declarado fiesta nacional. Lejos de lo esperado en el Diario de la Tarde del reseñado día ni siquiera se recoge lo precisado por Capmany, y se dedica el número casi al completo a exponer cómo en Inglaterra en la Cámara de los Lores se castiga a los católicos y se les limitan sus derechos, probablemente para advertir que algo así podría darse en España en un futuro cercano. Entre tanto El Censor seguirá dedicando sus páginas a reprobar el contenido de las publicaciones liberales. En mayo de 1813 volveremos a encontrar un panorama similar a éste, donde será frecuente que desde las publicaciones liberales se rinda tributo a tan señalada fecha, mientras que desde el bando servil queda relativamente silenciada. Así el Diario Mercantil , siguiendo lo dispuesto por las Cortes dará principio al cuaderno de ese día indicando que se conmemora a los mártires y que es Fiesta Nacional; al final del mismo se inserta un soneto firmado por F. P. U. 15 , titulado «A la sombra de Daoiz y Velarde» que comienza poniendo de relieve que ellos marcaron la senda «del valor y de la gloria», para concluir ponderando la determinación que debe tenerse de mantener a toda costa la libertad:
«O muerte o libertad fue el
juramento:
Por su parte, El Conciso destacará en su cabecera la fecha del Dos de Mayo, pero esperará un día más para publicar en texto en loor de Daoiz y Velarde, en el que tras destacar el valor de éstos y de los españoles que se levantaron contra Napoleón, se ensalzan las ventajas de la Constitución como garante de las libertades. Al final de este texto se describe también cómo se ha llevado a cabo la celebración en Cádiz: «Éste tan memorable día que a un mismo tiempo despierta en nuestra memoria, unas tras otras, las ideas de tristeza, de compasión, de horror, de asombro, de odio, de indignación, de gozo, de noble orgullo y de admiración, ha sido celebrado en Cádiz con toda la posible solemnidad de función de iglesia (con asistencia de los tres regentes del reino), formación de la tropa, salva de fusilería y artillería, varias diversiones públicas, &c». El Redactor General da principio a su ejemplar de ese día con un texto en elogio de los mártires del Dos de Mayo, de los que elogia su determinación a no dejarse subyugar por ningún tirano, para tras esto indicar que con dicha actitud abrieron el camino hacia la independencia y la libertad que ahora el resto de españoles debe esforzarse por mantener. Para ello se dirigen directamente a los representantes de la nación de este modo:
«¡Representantes de la
nación española! que no se malogre
la sangre de los mártires del DOS
DE MAYO; de ella brotó el fuego
divino del entusiasmo que inflamó los
corazones de todos los buenos para correr a los
combates; y
sobre ella debe cimentarse el monumento de los
derechos que nos había usurpado el atrevido despotismo.
Sostenedlos vosotros con mano fuerte y aprovechad el
conflicto a que han reducido al tirano su desmedida
ambición, el
valor de los aliados y la constancia del
pueblo español, para derrocar de una vez el
monstruo informe de los errores y
abusos que nos han perdido, y
allanarnos el camino de la gloria y
la prosperidad nacional, que deben derivarse de la
puntual observancia del
sagrado código que con
tanto júbilo han jurado los pueblos».
En el Tribuno del Pueblo no se recoge nada, probablemente porque no se editó ese día, tal y como se ha visto antes que sucedió con la Gazeta de la Regencia. En lo que se refiere a las cabeceras serviles ( Diario de la Tarde , Censor General y Procurador General) hay que destacar que nuevamente pasarán por alto la celebración de ese día y no insertarán ningún homenaje a las víctimas en sus páginas. Sólo el último insertará el citado lema dispuesto por Capmany y en el día 5 de mayo publicará un artículo en el que la referencia al Dos de Mayo se encontrará presente, pero en este caso se empleará para reprobar la conducta de los liberales, quienes según el autor del escrito fomentan una guerra contra la religión. Algunos de los pasajes más significativos de este escrito son los que siguen:
«¡Qué es esto, estoy soñando, o despierto, estoy frenético, o en mi
razón! ¡Qué diablos de
guerra es esta! ¿A quién intentamos destruir? La nación se ha levantado contra los
franceses, o contra los enemigos
de
los franceses? Cuando se enarboló el estandarte Español en la
Capital el 2 de Mayo, y los benditos
Madrileños
sostuvieron los derechos de su libertad y de su Santa
Religión. […]
Tras esto ridiculizará al gobierno y censurará la conducta de los liberales, en cuyas filas dirá que hay todo género de «sabandijas». Acompañaron a los impresos serviles otras cabeceras menos regulares como El Sol de Cádiz (29 de septiembre de 1812-16 de septiembre de 1813) que se empeñará en delatar a los francmasones existentes en la ciudad y de manera específica en las Cortes, de un modo un tanto oscuro, y que interpreta cualquiera de los cambios introducidos como un ataque a la Religión; quizás por esto defenderá también el mantenimiento de la Inquisición y la no extinción de los regulares. Estas dos últimas cuestiones también serán tratadas por extenso en las páginas de De Pronto (abril-agosto de 1813) que como el anterior debió publicar también algún número durante mayo de 1813. Lo dicho en textos como el del Procurador, el revelador silenciamiento de la fecha que se produce en los impresos del bando conservador o el hecho de que en estos días sigan sin más debatiendo cuestiones como la necesidad de la Inquisición o los perjuicios que pueden derivarse de la reforma de los regulares, son una clara muestra de cómo mientras los liberales se ufanan en festejar el Dos de Mayo como el inicio de una nueva época marcada por la consecución de libertades, los serviles omiten los festejos y sólo emplean la mención a la fecha para destacar el valor de los que combatieron y de paso insistir en que lo hicieron por el Rey y la Religión 16 . Según lo expuesto puede apreciarse que en estos momentos las referencias directas a los acontecimientos de mayo de 1808 son mucho más diversas que en años anteriores. Y es que, ahora se tiende a enjuiciar los avances producidos y a abogar por que el Estado se siga modernizando o se preconiza el retorno al sistema anterior, en un contexto donde cobra prioridad el debate político entre liberales y serviles. En este sentido, se aprecia que mientras que para los liberales la fecha es sinónimo de libertad y se utiliza para destacar las ventajas del régimen constitucional, para los serviles su significado es bien distinto. 4) El Dos de Mayo en 1814. Ante el inminente retorno al absolutismo Uno de los momentos en los que con mayor frecuencia se trae a colación el proceso de cambio que se había producido en el país desde mayo de 1808 será durante el del debate sobre el traslado de las Cortes a Madrid y en los meses siguientes al mismo. Ahora el Dos de Mayo además de simbolizar la libertad garantizada por la Constitución retoma su antiguo valor de fecha emblemática de la determinación del pueblo de luchar contra la opresión. En líneas generales, los efímeros periódicos aparecidos en Cádiz desde julio de 1813 en adelante (con la única excepción de La Barbería que no se opone al traslado por considerar que si se ha tomado esa decisión es ningún peligro acecha a la marcha del Soberano Congreso) auguran que el traslado tendrá funestas consecuencias para el recién instaurado sistema político. De este modo, publicaciones como La Campana del Lugar , el Defensor Acérrimo de los Derechos del Pueblo, el Centinela de la Constitución o El Clarín de la Libertad entre otros 17 , se erigirán en garantes de los intereses de la ciudadanía y en los guardianes de la Carta Magna, para lo que, curiosamente y con un tono mucho más aguerrido y revolucionario que el que se había expresado ante la fecha en cualquier otro momento, se mostrarán incluso dispuestos a tomar las armas con tal de que las libertades no se vean ultrajadas. Se trata para esto de llegar al pueblo y movilizarlo para que impida el traslado de las Cortes y para que esté preparado para luchar por la Constitución en caso de peligrar ésta. En este contexto el Dos de Mayo vuelve a emplearse para enaltecer los ánimos de los españoles y llevarlos al combate si es preciso, pues como dirá el Clarín de la Libertad en su primera entrega «los hombres capaces de ser libres llevan siempre por insignia triunfar o perecer». Así las cosas Daoiz, Velarde y los mártires del Dos de mayo volverán a utilizarse como insignias de la libertad y reclamo para movilizar al pueblo. Con este objeto los citará en su cuarta entrega El Centinela de la Constitución, que como reza el título se erigen en guardián de la Carta Magna. De manera similar en La Campana del Lugar, en el nº 4 (20-IX-1813) quien firma como El que piensa así enarbola una diatriba en la que exalta la libertad demostrada por los españoles y concluye manifestando: «Gloriémonos los que hemos nacido en esta época españoles; y si es preciso vivir siempre luchando contra la tiranía, luchemos siempre, que tal guerra, tal desolación y tal muerte, es mil veces preferible a una paz ignominiosa. No volvamos a consentir que se nos arranque el gobierno legítimo ni reconozcamos jamás otra soberanía que la nuestra». Por su parte El Defensor Acérrimo de los Derechos del Pueblo destaca los logros alcanzados desde el principio de la revolución, para a partir de esto expresar que para el mantenimiento de la libertad conseguida quizás sea preciso el derramamiento de sangre, pues «el pueblo que emprendió la revolución política de España está y no puede menos de estar en oposición con aquellos miembros contra quienes la emprendió». Dicho esto, unos párrafos más adelante, se revisará el pasado del país para destacar las ventajas del sistema constitucional, para acto seguido instar a la ciudadanía a repetir si es necesario «segunda y mil veces la escena del dos de Mayo». Frente a estos títulos que trataron de ganarse el favor del pueblo se situaría El Amante de la Libertad Civil que, con la misma finalidad que los anteriores, se dirige a los «representantes de la nación» a los que continuamente apela para que a pesar del traslado de las Cortes garanticen la seguridad de Cádiz y La Isla (a donde se habían llevado la noche del 16 de septiembre). Destina igualmente sus planas a poner de relieve lo que el resto de las naciones europeas deben a España, pues las ha librado del dominio de Bonaparte; recurre también a la historia y se remonta a 1808 para destacar los beneficios que siguieron al establecimiento de la sabia Constitución. En 1814, con las Cortes en Madrid, el panorama periodístico gaditano cambia rotundamente, pues varias de las cabeceras de las más veteranas se trasladan a Madrid. Allí reaparecerá El Tribuno del Pueblo el 1 de febrero; El Amante de la Libertad Civil, que lo hará el 1 de marzo; La Abeja Madrileña , antes española, que desde el 16 de enero hasta el 7 de mayo circularía en la capital y El Conciso que como el anterior empezará su etapa madrileña el 16 de enero, un día después de que las Cortes iniciasen sus sesiones. De modo que en la ciudad de Cádiz a principios de 1814 sólo permanecerán el Diario Mercantil, el Redactor General y El Duende de los Cafés , que había comenzado a publicarse el 1 de agosto de 1813, de entre las publicaciones liberales; El Diario de la Tarde y El Diario Patriótico de las serviles; y con éstas convivirán sin entrar nunca en polémicas el Periódico Mercantil y el Diario Marítimo del Vigía dedicados a asuntos comerciales exclusivamente. Todos salvo el Diario Mercantil, que se retirará de la escena el 15 de marzo de 1814 18 , se seguirán editando en mayo de 1814. En los textos publicados en estas cabeceras con motivo del Dos de Mayo se hace visible el cambio que en la política iba a producirse, y así se aprecia como si bien desde los impresos liberales se insta al Rey a que jure la Constitución pues de lo contrario una guerra civil amenazará el país, desde los títulos serviles se elogia al Borbón y se presenta la presagiada guerra como prueba de que el nuevo sistema político no es del agrado de muchos. El Redactor General rendirá tributo a las víctimas del Dos de Mayo en el ejemplar que edita el referido día, en el que además se precisa que no se reconocerá al rey como tal si no jura la Constitución y donde puede verse cómo se destaca que esos mismos que apoyaron a José Bonaparte ahora quisieran que Fernando VII no realizase el juramento. Algunos de los pasajes más significativos de lo contenido en este artículo que abre el número son los siguientes:
DOS DE
MAYO
El chasco que el equipo sentiría hacia lo que más tarde sucedería resulta evidente, llegado ese momento El Redactor desaparecerá sin hacer demasiados aspavientos. Asimismo, en los días anteriores al cese del papel, sus responsables van modificando los contenidos y dando prioridad a los asuntos comerciales, adelantando de este modo lo que será habitual en el Mercurio del Comercio, que vendrá a sustituirlo. En El Duende de los Cafés nº 275 (2-V-1814) se lee un escrito rubricado por El Español Campanero donde se elogia a las víctimas del Dos de Mayo, y que da principio del siguiente modo: «Seis años hace hoy que la ilustre villa de Madrid capital de la heroica nación española tuvo la incomparable satisfacción de tremolar, primero que ningún otro pueblo, el estandarte de la libertad en medio de los numerosos ejércitos del tirano Bonaparte; seis años hace también que las sagradas víctimas sacrificadas en aquel delicioso Prado por la ferocidad y petulancia de nuestros enemigos, decretaron expresiva y terminantemente lanzado el último aliento de sus preciosas vidas la total ruina de aquel monstruo, la muerte del negro despotismo y cruel tiranía, y la gloria de la patria para toda una eternidad. […]» Las últimas palabras de este fragmento resultan bastante reveladoras de la actitud que tratará de promover en los días siguientes El Duende de los Cafés : la total oposición a la pérdida de las libertades conseguidas. Esto se hace aún más evidente si se tienen en cuenta algunos pasajes del artículo que seguido a éste editan y que está firmado por El enemigo de los tiranos , quien abre su intervención así:
«Españoles: la patria reclama los derechos de una madre angustiada;
¿habrá ciudadano que no
tome el puñal o la espada en su defensa? La religión santa que profesamos nos manda
que todos nos sacrifiquemos por
ella… ¿Puede haber Rey si no hay patria? Ésta es preferible al Rey…
Conciudadanos: los enemigos domésticos
conspiran
contra nuestra libertad e independencia; confúndanse
los inicuos; atérrense los cobardes. Con sangre,
vidas y
haciendas hemos logrado romper la horrorosa
cadena de la esclavitud… ¡Otra vez nos quieren amarrar a
ella! ¿Pero quién
es el déspota atrevido que
pretende sumergir al pueblo invencible en el espantoso caos de una
guerra civil? ¿Podrá el
inocente y
deseado Fernando desentenderse de los tristes recuerdos del desgraciado fin
de Luis XVI?
[…]
A la luz de este escrito resulta evidente la determinación de los liberales más acendrados a no permitir que la obra constitucional se derrumbase. Para ello se evoca ahora el Dos de Mayo como un modelo de reacción popular; así, a través de las referencias a dicho día, vuelve a llamarse a los españoles a las armas, con la diferencia de que ahora no se fomenta la reacción contra el invasor, sino que lo que se busca es el mantenimiento de la libertad y del sistema político gestado en ausencia de Fernando VII. El pueblo en armas vuelve a ser la base del mito, pero éste es ahora un pueblo que lucha contra cualquier tipo de tiranía. Una buena muestra del uso del histórico día para arengar a los ciudadanos al mantenimiento de la Constitución son los textos publicados en los últimos ejemplares del Duende de los Cafés, donde, por ejemplo, en el artículo de Miguel Cabrera que da inicio al penúltimo cuaderno de la publicación (nº 286, 13-V-1814) éste manifestará de forma rotunda: «¡Mueran los que destruyan la Constitución!». Siguen a este escrito dos textos firmados por D. C. en los que se expone que Sevilla ya ha sucumbido a la tiranía y por ello llama a los gaditanos a que luchen por su libertad y a que hagan: « […] temblar y disolver el trono del que quiera o pretenda erigirse en soberano déspota para tiranizarlos». La vehemencia en la defensa de la libertad que evidencia aquí El Duende de los Cafés, fue en cierto modo también la divisa de varios efímeros periódicos surgidos en 1814, tales como: el Grito Patriótico, El Servil Desengañado y Arrepentido , El Liberal , El Clarín de los Liberales , el Rayo de Andalucía, publicados en abril, salvo los dos últimos que vieron la luz en mayo. En este sentido en el primer ejemplar del Grito Patriótico en obsequio del reinado constitucional del señor Don Fernando VII de Borbón, se aludirá a la sangre derramada por los españoles para promover la adhesión del monarca a la Constitución: «¡Fernando, Fernando! Conoce a tu enemigo; mira en la Constitución el arma que destruye sus planes y defiende tu Trono: refleja que sus letras son arroyos de sangre derramada en tu obsequio y júrala benigno». El Liberal irá más lejos y llegará incluso a atacar en el primero de sus cuadernos a Fernando VII con la siguiente clausula «Fernando VII en España y la Constitución hollada», por lo que el papel será calificado de sedicioso. Por su parte, el Rayo de Andalucía , según consta en el extracto del Redactor General nº 129 del domingo 8 de mayo de 1814, reclamaba «energía a las Cortes, proponiendo que sin pérdida de momento, y por vía de precaución, nombren 30 o más diputados de su seno que se trasladen y constituyan en Cádiz con poderes bastantes para representar la nación en caso de profanada la inviolabilidad del Congreso». El tono adoptado por estas cabeceras contribuirá sin lugar a dudas a reforzar la vehemencia con la que se reivindica el dos de mayo en estos momentos. Y es que, ahora más que nunca resulta significativa de la carga simbólica que la fecha ha ido adquiriendo y que hará que ante el eminente retorno al absolutismo se esgrima como prueba de la cohesión de todos los españoles frente a Napoleón y sirva para destacar por enésima vez los valores del nuevo orden social en un último y desesperado intento por disuadir a Fernando VII de su rumoreada decisión de renunciar a la Constitución y a la obra de las Cortes. Para ello, en los impresos mencionados se va a producir, unas veces de forma más velada que en otras, una auténtica llamada a la revolución, que se fundamentará en la conveniencia de mantener el nuevo orden político; para ello, como sucediese al inicio del conflicto se vuelve a tener presente al pueblo. La postura de estas publicaciones liberales contrasta enormemente con el tono casi triunfalista que por estas fechas comienzan a adquirir los textos de las serviles que circulaban en la ciudad en esas fechas: El Diario de la Tarde y El Diario Patriótico, basta acercarse a lo que ambos publicaron el Dos de Mayo para percatarse de ello. Así, el primero lejos de conmemorar a las víctimas de ese día da principio al ejemplar con el extracto de la obra La Monarquía , que desde hacía meses venía dando en sus páginas, para tras ello hacerse eco de lo publicado en el Diario de Valencia sobre el recibimiento dispensado en la ciudad a Fernando VII y acto seguido insertar un soneto y dos décimas en elogio del monarca:
SONETO
DÉCIMA
OTRA
El sentimiento triunfalista que aquí se muestra, y que lleva al diarista de la tarde a omitir cualquier referencia al Dos de Mayo. Por su parte, El Diario Patriótico sí que insertará un extenso texto en elogio de las víctimas del Dos de Mayo, aunque eso sí, insistiendo en un extenso y plúmbeo texto en que por lo que lucharon esos «heroicos mártires» fue por su Rey y por la Monarquía, para concluir manifestando lo que sigue:
«¿Con
que, si
Fernando no jura habrá una guerra civil? Miradlo bien. Porque si es cierto y fundado ese temor
vuestro, yo os
aseguro,
que sin calcular ahora cuál de los dos partidos triunfaría, la pérdida de la
libertad española era
lo que se
conseguiría indudablemente, y aun la independencia se vería muy
comprometida. Pero sin detenernos
en una cosa, que yo
espero en Dios no sucederá, sólo me detengo en
lo que es público; y es la manifestación
de que habrá, si el Rey no jura
y tan pronto como se quiera,
una guerra civil, y durísima, y que correrán
ríos o arroyos, que para el caso es lo
mismo, de sangre.
Dicho esto se pondera que sin la confianza del Rey no habrá jamás Constitución, insistiendo en que no debe obstaculizarse la vuelta del monarca. En los ejemplares siguientes se seguirá insistiendo a los españoles para que no se dejen arrastrar por la exaltación, allanando de este modo el terreno a la posterior determinación de Fernando VII de no jurar la Constitución y cesar los decretos dados en las Cortes, especialmente el de la libertad de imprenta, tal y como queda recogido en los diarios que van del 22 al 24 de mayo donde se reproduce el manifiesto dado por Fernando VII. En este texto vuelven a figurar las referencias al Dos de Mayo y a Daoiz y Velarde, quienes son presentados como héroes de la patria que lucharon por él, por la religión y por la patria, pasando a ser de este modo, los otrora adalides de la libertad, monárquicos acérrimos.
A modo de conclusión:
Según lo expuesto hasta aquí la interpretación del Dos de Mayo de 1808 en la prensa periódica gaditana de la Guerra de la Independencia va modificándose de acuerdo con las circunstancias históricas. De este modo, y como reza el título, pasará de emplearse para exaltar el patriotismo y mover a las armas, a ser el símbolo de todo un cambio social y político que había llevado a la consecución unas libertades que en marzo de 1812 se verían garantizadas por la Constitución. Desde este momento cualquier infracción a la Carta Magna es presentada por los liberales como una traición a los mártires de la Patria, y por ello, continuamente se dirigen a la ciudadanía para que preserve sus derechos. Entretanto, los serviles rara vez festejarán el Dos de Mayo, y cuando se refieren a los adalides de la lucha contra Napoleón lo hacen para indicar que luchaban por su Rey y por la Religión. Y es que quizás, con el paso del tiempo se iba haciendo más y más evidente que lo que empezó implicando la reforma (en la prensa no se suele emplear el término regeneración porque era el empleado por Napoleón y los afrancesados) del país, poco a poco iba convirtiéndose con claridad en un verdadero proceso revolucionario, en el cual el sector más avanzado del liberalismo se mostrará partidario a llegar hasta las últimas consecuencias si alguien trata de ultrajar la Constitución y sus decretos volviendo a imponer la monarquía absoluta como sistema de gobierno. En este punto cobran un especial interés los discursos presentes en las publicaciones aparecidas desde julio de 1813 hasta mayo de 1814, donde una vez más se llamará a las armas al pueblo, promoviendo de este modo una verdadera revolución que dé al traste con los planes de «El Deseado» y los partidarios del retorno a la situación política anterior a mayo de 1808. Surgen ahora los impresos más aguerridos y atrevidos de todo el período, que verán cómo el pueblo hace caso omiso a su llamada, los serviles ganan terreno y paulatinamente se hace inminente el fracaso del sistema constitucional para regocijo de los editores de papeles conservadores. A mediados de mayo de 1814 los peores presagios se veían cumplidos, Fernando VII declaraba nula la labor de las Cortes, las prensas prácticamente quedaban silenciadas y sólo el comercio, la literatura tenían alguna cabida en un panorama en el que sólo quedarán los periódicos serviles, muchos periodistas liberales serían encarcelados y otros tendrían que emigrar. El Dos de Mayo quedaba despojado de un plumazo de buena parte de su carga simbólica como emblema de la libertad contra cualquier tipo de tiranía y como la piedra angular de todo un proceso de regeneración social que casi acaba convertido en revolución. 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Documents annexes
Notes
1 Este trabajo forma parte de los resultados de la investigación de los proyectos: «Prensa y Publicística en las Cortes de Cádiz», del Plan Andaluz de Investigación de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa. P06-HUM-01398; Proyecto de Investigación de Excelencia: «Las Cortes de Cádiz y el primer liberalismo en Andalucía. Elites políticas, ideologías, prensa y literatura (1808-1868)», Plan Andaluz de Investigación de la Junta de Andalucía. Referencia HUM-549 y en el proyecto HUM2007-64853/FILO del Plan Nacional de Investigación del Ministerio de Ciencia y Tecnología cofinanciado por FEDER: «La literatura en la prensa española de las Cortes de Cádiz». La base fundamental para la elaboración del mismo ha sido la consulta directa de las fuentes documentales aquí analizadas. 2 Estos 74 títulos son los siguientes: La Abeja Española (12 de septiembre de 1812-31 de agosto de 1813), El Amante de la Libertad Civil (12 de agosto-1 de diciembre de 1813),*Amenidades Literarias (marzo de 1814), El Amigo de las Damas (1-13 de marzo de 1813), Los Amigos de Ballesteros (Isla de León, Mayo de 1813), El Argos (Abril de 1814), El Articulista Español (Finales de 1812, Prospecto. 2-27 de enero de 1813), La Barbería (20 de septiembre/ mediados de octubre de 1813),*El Buen Español (Noviembre de 1810), * El Buen Patriota (Febrero de 1811), La Campana del Lugar (30 de agosto-16 de diciembre de 1813), El Censor General (24 de agosto de 1811 hasta un poco antes del 12 de enero de 1813 con algún cese), El Centinela de la Constitución (29 de julio de 1813-16 de septiembre de 1813), La Centinela de la Patria (21 de junio a 22 de agosto de 1810), El Clarín de la Libertad (12 y 14 de diciembre de 1813), El Clarín de los Liberales (Abril-mayo de 1814), El Conciso (24 de Agosto de 1810 al 24 de diciembre de 1813), Correo político y económico de la península e islas adyacentes (1 de enero de 1813-Diciembre de 1813), *Correo Político y Mercantil de la ciudad de Cádiz (1808-1810), De pronto (abril-agosto de 1813), La Década (10-30 enero de 1812), Declamación contra el despotismo militar (Agosto de 1811), El Defensor acérrimo de los derechos del pueblo (8 de agosto-30 de septiembre de 1813), El Despertador (1810), Diario de la Aurora (1-31 de diciembre de 1811), Diario de las Cortes (Prospecto en Cádiz en diciembre de 1810, el n.º 1 en enero de 1811-1813), Diario Gaditano (Marzo de 1814), Diario Marítimo de la Vigía de Cádiz, Diario Mercantil de Cádiz (1 de agosto de 1802-16 de marzo de 1814), Diario de la Tarde (24 de agosto de 1811 al 24 de octubre de 1814 y del 1 de enero de 1815 hasta al menos el 28 de enero de 1815), Diario Patriótico de Cádiz (11 de agosto de 1813-al menos el 24 de mayo de 1814), El Duende (Mediados de julio hasta finales de septiembre o principios de octubre de 1811), El Duende periódico cuyo objeto es propagar las buenas ideas y combatir las preocupaciones (Octubre de 1811), El Duende de los Cafés (1 de agosto de 1813-14 de mayo de 1814), El Duende Político o la Tertulia Resucitada (Primer semestre de 1811, desde finales de marzo hasta finales de julio probablemente), El Eco de las Cortes (Diciembre de 1810 - enero de 1811), El Entretenimiento (Mayo de 1813), El Español Libre (Mayo de 1813 a abril de 1814), *Estafeta de Ronda (Enero de 1811), Gazeta de Cádiz (1 de febrero de 1811- antes del 11 julio de 1811), Gaceta del Comercio (1808- al 29 de enero de 1810), Gazeta de la Regencia de España e Indias (13 de marzo de 1810-30 de diciembre de 1813), *Gacetilla nocturna (1811), Grito patriótico (Abril de 1814), El Imparcial (1-31 de octubre de 1812), El Liberal (Abril de 1814), Mentor o ilustrador popular (Prospecto en Enero, 3 de febrero- 7 de abril de 1811), Mercurio Gaditnao (9 de mayo de 1814-23 de octubre de 1814), El Observador (16 de julio-1 de diciembre de 1810),*Papeleta Deseada (Abril 1813), El Patriota en las Cortes . Diario Crítico de sus debates (10 de diciembre de 1810-7 de marzo de 1811), El Periódico Mercantil de la Plaza de Cádiz (5 de febrero de 1813 al menos hasta el 30 de diciembre de 1814), Periódico Militar del Estado Mayor General (14 de enero a finales de junio de 1812), Periódico titulado La Instrucción (Marzo de 1814), El Poeta Andaluz (Noviembre de 1811), El Político Imparcial (1811), Procurador General de la Nación y el Rey (1 de octubre de 1812-31 de diciembre de 1813), El Rayo de Andalucía (Mayo de 1814), El Recopilador Americano (Mayo de 1814), El Redactor General de Cádiz (15 de junio de 1811 a 18 de mayo de 1814), El Revisor Político (3 de julio de 1811-25 de marzo de 1812), El Robespierre español (n.º 1 n.º 10, 21 marzo 20 junio 1811, Isla de León; n.º 11 n.º 29, 27 de septiembre abril de 1812, Cádiz; n.º 30 n.º 34, julio agosto 1812, Cádiz), Semanario Patriótico (De este papel salió en Cádiz la tercera época que comienza en el número XXXIII del jueves 22 de noviembre de 1810, terminando en el CII, del jueves 19 de marzo de 1812), El servil desengañado y arrepentido (Abril de 1814), El Sol de Cádiz (29 de septiembre de 1812-16 de septiembre de 1813), El Telégrafo Americano (10 de octubre de 1811 a 31 de Marzo de 1812), Telégrafo Mexicano (28 de febrero-octubre de 1813), El Telescopio Político (Con posterioridad a noviembre de 1810-1811), La Tertulia Patriótica de Cádiz (17 de octubre de 1810 al 15 de febrero de 1811), El Tribuno del Pueblo Español (Salía en Cádiz, donde tuvo dos etapas: 3 de noviembre de 1812-3 de junio de 1813; 13 de julio-5 de noviembre de 1813), La Triple Alianza (29 de febrero de 1811, terminó en el mes de julio), *Los Zapateros (1813), Zelador del Buen Orden (Julio de 1811), Zelador patriótico (1810-1811). No me detendré aquí en explicar por qué se incluyen unos títulos y se excluyen otros, para ello remito a Sánchez Hita, Beatriz, Los periódicos del Cádiz de la Guerra de la Independencia. Catálogo comentado, Cádiz, Diputación de Cádiz, Colección Bicentenario, (2008: En prensa). 3 RIAÑO DE LA IGLESIA, Pedro, La Imprenta en la Isla Gaditana (1598-1897). Ensayo bibliográfico documentado (libros, folletos, hojas volantes) , ed. de José Manuel Fernández Tirado y Alberto Gil Novales, Ediciones del Orto, Madrid, 2004. 4 Otro título similar a éste y que también gozó de una amplia difusión fue el Correo del otro mundo, que también cita RIAÑO DE LA IGLESIA, Pedro, op. cit., T. I, pp. 148-150. 5 El contenido preciso es éste: «Habiendo perdido madama Francia un ama de leche muy robusta llamada María España , la cual por no morir extenuada se ha deshecho de su cría; y no pudiendo los hijitos de tan buna (sic) madre pasarse sin un muy abundante y substancioso alimento, se solicita otra nodriza, sea de Turquía, de Rusia o de donde se halle; con la precisa condición que no ha de recibir salario alguno, que se ha de dejar chupar hasta la sangre, y que cuando muera desustanciada se le echará a un basurero por inútil: la nación a quien acomoden estas condiciones, puede entenderse con el señor Champagni, Director de la gran fábrica de embustes napoleónicos, en el palacio de las Tullerías de París» (1808: 7). 6 Además de en los muchos impresos que circularon, la exaltación del patriotismo se llevará a cabo desde la escena, así como incluyendo representaciones en diversos objetos de uso cotidiano como abanicos, cerámicas, cajas de cerillas, naipes, en los que puede verse una evolución similar en el concepto que la que se da en la prensa, donde del enaltecimiento del patriotismo se pasa a la defensa y difusión de la Constitución. Sobre el uso del teatro con tal fin véase ROMERO PEÑA, Mercedes, El teatro en Madrid durante la Guerra de la Independencia y MARTÍN POZUELO, Luis, «¿Queréis recordar el Dos de Mayo? Estampas populares de la Guerra de la Independencia», en DEMANGE, Ch., GÉAL, P., HOCQUELLET, R., MICHONNEAU, S. Y SALGUES M. (Eds.), Sombras de Mayo , Collection de la Casa Velázquez (99), Madrid, 2007, pp. 321-344. 7 RIAÑO DE LA IGLESIA, Pedro, op. cit., T. I, pp. 126-127. 8 Sobre este importante editor pueden consultarse: Domergue, Lucienne, Tres Calas en la censura dieciochesca , Toulouse-Le Mirail, 1981, p. 146; SÁNCHEZ HITA, Beatriz, «Prensa para mujeres en Cádiz después de 1791: el Correo de las Damas (1804-1807) y El Amigo de las Damas (1813)», Cuadernos de Ilustración y Romanticismo, Revista del Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la Universidad de Cádiz , n.º 11, 2003, pp. 111-147; y Larriba, Elisabel, «Le baron de la Bruère: un patron de presse au temps des “Don Quichotte du monde philosophique”», El Argonauta Español, nº 4, 2007, http://argonauta. imageson.org/document91.html 9 En el apéndice que figura al final de este trabajo podrán localizarse transcritos con la ortografía y la puntuación modernizada los artículos y poemas aparecidos en las diferentes cabeceras gaditanas aquí analizadas. 10 Páginas 2 y 8. 11 Quizás también se publicase en este mes el Político Imparcial, pero no hay datos suficientes para afirmarlo con rotundidad. 12 Estos textos puede consultarse en BRAVO LIÑÁN, Francisco, La poesía en la prensa del Cádiz de las Cortes 1810-1813, Biblioteca de las Cortes 4, Ayuntamiento de Cádiz, 2005, pp. 86-87. 13 BRAVO LIÑÁN, Francisco, op. cit., pp. 246-247. 14 En el impreso nº 234 publicado el 3 de mayo extractará las dos publicaciones aparecidas en el Diario Mercantil y el estribillo de la de El Conciso. 15 Sobre este autor y sus colaboraciones en el Diario Mercantil puede verse DURÁN LÓPEZ, Fernando, «Prosas y versos de un periodista olvidado: las colaboraciones de F. P. U. en el Diario Mercantil de Cádiz (1812-1813)», Cuadernos de Ilustración y Romanticismo , nº 12, 2004, pp. 139-178; y «Cincuenta fábulas políticas en el Cádiz de las Cortes: las colaboraciones de F. P. U. en el Diario Mercantil de Cádiz (1812-1813)», Nación y Constitución. De la Ilustración al Liberalismo , (ed.) Cinta Canterla, Sevilla, 2006, pp. 421-450. 16 Conviene indicar asimismo, que las publicaciones liberales, independientemente de que se tirasen durante el Dos de Mayo o no, se va a realizar desde el 19 de marzo de 1812, una verdadera labor de propaganda del sistema constitucional. En este sentido cabe destacar los casos de El Articulista del Pueblo Español (Finales de 1812, Prospecto. 2-27 de enero de 1813) o El Amigo de las Damas (1-18 marzo de 1813). En el primero hubo quien tomó la determinación de hacer un recorrido por los principales hechos que desde 1808 y hasta el establecimiento de la Constitución se han venido sucediendo. De este modo, a través de lo recogido en los 26 artículos publicados en los ocho números de este impreso, puede apreciarse que lo que empezó siendo una lucha armada fundamentada en la negación del dominio napoleónico, acabó por convertirse en el motor de una profunda regeneración del país. En unos pocos años, una vez superado el fragor inicial, se comenzaron a adoptar medidas para reformar y modernizar el país, y dar cuerpo a la nueva situación política derivada de la ausencia del Borbón. Por su parte, en El Amigo de las Damas se insta a que se les otorgue a las mujeres el papel de garantes de las reformas emprendidas desde el ámbito de lo doméstico. 17 Sobre estos periódicos puede consultarse SÁNCHEZ HITA, Beatriz, «El Traslado de las Cortes de Cádiz y su Reflejo en la Prensa», en Redes y espacios de la opinión pública. XII Encuentros de la Ilustración al Romanticismo. 1750-1850 , (ed.) Marieta Cantos Casenave, Cádiz, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2006, pp. 159-185. 18 Con este cese temprano de la Bruère, en previsión acaso de los cambios que en un par de meses iban a afectar a la creación periodística, se propone «ensayar otro nuevo [periódico] con el título de Amenidades literarias », destinado específicamente al bello sexo y centrado en la exposición de rasgos morales, historia y bellas letras. El mismo intento protagonizado por de la Bruère lo veremos presente en unas pocas cabeceras que tratan de consolidarse abandonando en parte el tratamiento de temas políticos, como El Diario Gaditano o La Instrucción, ambos de marzo; o centrándose en temas americanos, tal y como hacen El Argos o El Recopilador Americano , surgidos en abril y mayo respectivamente. 19 La consulta de las propias cabeceras periodísticas ha sido la base fundamental para la elaboración de este recorrido por la imagen y la utilización del Dos de Mayo en la prensa gaditana de la Guerra de la Independencia; ahora bien, hay otra bibliografía general, no citada en las notas al pie que he creído necesario incluir aquí.
Pour citer cet article
Beatriz SANCHEZ HITA . «
Mayo de 1808 en la Prensa Gaditana de la Guerra de la
Independencia.
». El Argonauta Español,
Numéro 5 - 2008
http://argonauta.imageson.org/document114.html |